Cada día, con este blog podrá adentrarse en la historia de los Juegos Olímpicos desde sus inicios hasta hoy. Un recorrido interactivo con datos, retratos, anécdotas, figuras más destacadas…

martes, 21 de agosto de 2012



    INSIDE LONDON 2012 PAR ISALINE (26 Ans et 361 jours),LONDRES



N’ayant pas eu le temps de me rapprocher a moins de 5 kilometres de n’importe quel complexe olympique depuis que London 2012 a commence, c’est la partie cachee de l’iceberg que j’ai eu l’honneur et l’avantage de cotoyer: tous ces gens venus des quatres coins du monde prendre les escalators du mauvais cote et manger le dernier muffin au chocolat du Starbucks de mon quartier…

Les francais representent le plus gros pourcentage de vente de tickets au monde, et avec des eurostars rajoutes pour satisfaire la demande, et des ferrys bondes, autant vous dire que la perfide Albion est a l’heure des sandwiches camembert-jambon-cornichons (consommés par des francais peinturlurés aux heures de pointe dans un metro surchauffé…). Le francais se deplace en bande et, tout comme le celebre vampire dont le visage adorne tous les tee-shirts d’ados que je vois, il emmene toujours avec lui un peu de sa terre natale et son cubi de Beaujolais.

Je garderai des souvenirs imperissables de cette experience et ne cesserai jamais de comparer les 16,000 francais (plus ou moins) que j’ai vu passer aux dessins d’Uderzo et aux scenarios de Goscinny, dont les estimations etaient on ne peut plus juste! Ahh que des bons souvenirs… et de fou-rires! Ce groupe qui veut me faire porter le blame parce qu’il pleut! Ou cet autre qui me fait remuer ciel et terre parce que je leur propose un dejeuner dans un restaurant indien et que: ‘Mademoiselle, nous ne venons pas a Londres manger Indien’ mais qui finit a la Brasserie Blanc. Messieurs-dames, la dernière fois que j’ai verifie, Raymond Blanc était ne sous la bannière bleu-blanc-rouge. Ou encore cette dame qui me confie avant d’aller sur le Belem: ‘je ne peux pas monter la-dessus, j’ai le mal de mer!’ a qui je repond, ‘madame la maree est descendante, c’est de l’eau douce, vous êtes donc sauvee!’ et qui acquiesce, confiante en ma capacité a contrôler la houle de la Tamise!

Rien ni personne ne peut remplacer mes chers compatriotes sur le podium de l’esprit et je regrette de n’avoir pas pu filmer certaines occasions ou même d’être sous le sceau de la confidentialité quant a certaines personnalités que j’ai pu croiser dans les couloirs des hôtels. Dans quelques années, j’ecrirai un livre anonyme ou je raconterai les déboires des managers qui m’appellent pour me demander si c’est normal d’avoir trois personnes dans une chambre double…

 


           INSIDE LONDON 2012 por ISALINE, 27  AÑOS, LONDON



Aunque no he tenido tiempo de acercarme a menos de 5 km de ningún complejo olímpico una vez comenzado Londres 2012, sin embargo he tenido la suerte y el honor de frecuentar la parte oculta del iceberg, todas esas gentes venidas de todos los rincones del mundo a coger las escaleras mecánicas por el lado equivocado y a comer el último muffin de chocolate del Starbucks de mi barrio...
Los franceses tienen el porcentaje más alto de venta de entradas, y con los Eurostar añadidos para satisfacer la demanda y los ferrys abarrotados, sobra decir que la pérfida Albión se llenaba de sándwiches de camembert, jamón, pepinillos (consumidos por franceses embadurnados en las horas punta en un metro recalentado...). El francés se desplaza en pandillas y, al igual que el célebre vampiro cuyo rostro adorna las camisetas de todas las adolescentes que veo, lleva siempre con él un poco de su tierra y su cuba de Beaujolais.
Guardaré recuerdos imperecederos de esta experiencia, y no dejaré nunca de comparar a los 16000 franceses (más o menos) que he visto pasar con los dibujos de Uderzo y los guiones de Goscinny, cuyas estimaciones no podrían ser más justas. ¡Ah, qué buenos recuerdos, y lo que nos hemos reído! Ese grupo que me quería echar la culpa de que estuviera lloviendo... O ese otro que me hizo remover cielo y tierra para que les propusiera una comida en un restaurante indio, parar luego decirme: «Señorita, no hemos venido a Londres para comer comida india» pero que acabó en la Brasserie Blanc (señores y señoras, la última vez que lo consulté, Raymond Blanc tenía nacionalidad francesa...). O también esa señora que me confió antes de ir a Belem: «No puedo subir ahí arriba, me mareo», a lo que le respondí: «Señora, la marea está baja, el agua es dulce, está usted salvada», y que estuvo de acuerdo y confió en mi capacidad de controlar el oleaje del Támesis.
Nada ni nadie puede remplazar a mis queridos compatriotas en el pódium de mi alma, y lamento no haber podido grabar algunas anécdotas o también el estar bajo el sello de la confidencialidad en lo que respecta a algunas personalidades que me he podido cruzar en los pasillos de los hoteles. Dentro de unos años, escribiré un libro anónimo en el que contaré los disgustos de los directores de equipo que me llamaban para preguntarme si era normal tener tres personas en una habitación doble.

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