Cada día, con este blog podrá adentrarse en la historia de los Juegos Olímpicos desde sus inicios hasta hoy. Un recorrido interactivo con datos, retratos, anécdotas, figuras más destacadas…

domingo, 5 de agosto de 2012

Mi recuerdo de los juego, por.. Frederic,41 años, Oust (Pirineos franceses)

Mis recuerdos deportivos más intensos, desde un punto de vista emocional, se remontan antes que nada a la semifinal de la Copa del Mundo 1982 entre la RFA y Francia. Los viví en el salón de mi tío, donde estábamos 30 hacinados frente al televisor. La noche siguiente la pasé pateando un balón y jurando que un día vengaría a Patrick Battiston en el campo (¡por entonces ya hacía cosas inútiles!). El otro recuerdo deportivo que me ha marcado es la semifinal de la Copa del Mundo de Rugby de 1987, en la que desperté a toda la familia con mi grito de júbilo cuando Serge Blanco se fue a marcar un ensayo desde la otra punta del mundo frente a los Wallabies.
Aunque pueda parecer curioso, ningún acontecimiento de los Juegos Olímpicos me ha proporcionado tanto placer como un carpaccio de vieiras y trufas con blinis de caviar, acompañados de una copa de champagne Cristal de Roederer.
Sin embargo, si tengo que elegir uno, el acontecimiento que me ha hecho interesarme verdaderamente por los Juegos será sin ninguna duda el partido para la tercera plaza disputado y ganado por la selección francesa de balonmano (denominados «les Barjots») en los Juegos Olímpicos de Barcelona.
Y especialmente la subida al podio de los jugadores para recibir la medalla de bronce, con sus cabezas rasuradas, coloreadas, abigarradas, tan felices como si se hubieran llevado el Santo Grial.
Concluyendo, me gustaría añadir que, como típico francés, prefiero siempre las aventuras colectivas —aunque no terminen necesariamente en victoria— a los éxitos individuales como los de Marie Jo Pérec durante estos mismos Juegos de 1992.


Mon souvenir des Jeux Olympiques par....Frederic, 41 ans,Oust (Ariège)

D'aussi loin qu'il me souvienne, mes souvenirs sportifs les plus intenses d'un point de vue émotionnel restent incontestablement , tout d’abord, la demi-finale de la coupe du Monde 1982 entre la RFA et la France. Je l'avais vécu dans le salon de mon oncle, nous étions 30 entassés devant le téléviseur. La nuit suivante , je l'ai passée à taper dans un ballon en jurant qu'un jour je vengerai Patrick Battiston sur le pré ( Déjà je faisais des choses inutiles!).L'autre souvenir sportif marquant
est la demi finale de la coupe du Monde de rugby 1987 où j'ai poussé un hurlement de joie , qui réveilla toute la famille,quand Serge Blanco s 'en alla aplatir un essai du bout du monde face aux Wallabies.
Aussi curieux que cela puisse paraître, aucun événement relatif aux JO ne m'a procuré de « jouissance » spontanée aussi intense qu'un Carpaccio de Saint Jacques et Truffes au blinis de caviar, accompagné d'une coupe de Cristal de Roederer.
Cependant, à s'y pencher réellement, l’événement qui m'a réellement donné envie de m'intéresser aux Jeux Olympiques restera sans aucun doute le match pour la troisième place disputé et remporté par l 'équipe de France de Handball, surnommés « les Barjots, » lors des Jeux de Barcelone.
Et surtout leur montée sur le podium pour recevoir leur médaille de Bronze avec leurs têtes rasées, colorées, bigarrées, aussi heureux que s'ils avaient remporté le Saint Graal.
En conclusion j'aimerais dire , que tel un Français type, je préférerais toujours les aventures collectives qui ne se finissant pas forcément par une victoire , aux exploits individuels, tels que ceux de Marie Jo Pérec lors de ces mêmes Jeux de 1992.

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